miércoles, 23 de marzo de 2016

El valor del trabajo

Desde pequeño nuestros padres nos enseñan muchas cosas. Es como una gotita que va cayendo cada día.  Quién no ha escuchado “esto no se toca”, “esto no se dice” o “esto no se hace”. En casi todos los casos es así. En el mío un poco más. Mis padres tuvieron el detalle de enseñarme otros valores que, al parecer, no está muy de moda tener.

Uno de ellos es el ganarse el pan con el sudor de su frente. Para que nos entendamos: trabajas y consigues tu premio. Sabes hacer algo y te lo reconocen. Estudias y apruebas. Ësto es lo natural! Es  como debería ser. Ahora bien, el dilema viene cuando nos creemos merecer por el hecho de existir. No trabajo pero como, no estudio pero quiero un buen puesto. No sé cómo se hace pero me lo atribuyo como mío.

De verdad alguien puede disfrutar comprando algo con dinero robado? Alguien puede atribuirse algo que no es suyo?  alguien puede mentir descarademante para ser algo que no es? Yo no podría. Va contra mis principios. Me resulta innatural, mezquino. Uno de los mayores placeres de la vida es disfrutar algo que has sudado y te has currado. Es el trabajo bien hecho. Es el fruto de tu esfuerzo. El esfuerzo sí, el esfuerzo. Currarse las cosas y hacerlas túuuuu. Y por supuesto, no atribuirte lo que no es tuyo. Por dios.

Verdad solo hay una. Voy a poner un ejemplo. Puedo decir que hablo ruso. Puedo decir que toco el arpa. Puedo decir que soy compositor. Pero… qué voy a hacer cuando me pidan que hable ruso? y cuando me pongan a tocar un arpa? y cuando me pongan un papel en blanco? Qué haré??? creo que demostraré que no tengo ni idea. Qué palo no??? No hagamos el ridículo, joder. Contra la verdad nada. Y aquí no hay excusas. O sabes o no sabes. Ya te creas Newton o Einstein. Solo hay un camino y en estos caos es fácilmente demostrable. No hay más.

Por eso digo: no hagamos del día a día una convivencia insoportable. Mirémosnos hacia adentro y digamos: “de veras me merezco esto?”, “lo que me atribuyo como mío es mío?”. No hay nada como disfrutar de tu propio trabajo. Trabajemos y esforcémosnos con nuestras cualidades, sin arrebatárselas al otro. No seamos ruines ni rastreros. Y sobre todo, seamos sinceros con nosotros mismos. Nos irá mejor.